Un emocionante juego que les enseña que a veces hay que hacer las cosas sin prisas.

Te toca ser el malvado (¡gajes del oficio de ser padres!) que ha capturado al héroe (tu hija/o, ¡por supuesto!).

Engancha una campanilla o cascabel en su ropa y dile que deberá tratar de escapar de la habitación sin hacer ruido, para que tú no se lo impidas.

Tú debes estar con los ojos vendados, cerca de su “fiel caballo” (su triciclo o correpasillos).

Dale la señal para que, sigilosamente, trate de recuperar su caballo sin que te enteres y salga de la habitación sin ser atrapado.