Se trata de un juego divertido que además ayuda a desarrollar su capacidad de atención y observación.

Tu hija/o será el detective y tú el sospechoso/a. Dale un minuto para que se fije de arriba a abajo en todo lo que llevas puesto.

Después pídele que salga un momento de la habitación. Tú quítate algo (reloj, calcetín, pulsera,…) y escóndelo.

Cuando entre de nuevo, el “Feber-inspector” deberá descubrir cuál es la “prueba” de la que has tratado de deshacerte y luego deberá encontrar dónde la has escondido.

Después podéis repetir el juego con otra prenda o intercambiar los papeles.